Narrativas que impulsen la esperanza y la acción ambiental

Por: Carolina Betancur Gómez

La mayoría de los seres humanos sabemos, o hemos escuchado en algún momento de nuestra vida, que la crisis ambiental que enfrentamos hoy es una de las mayores amenazas para nuestra existencia y la de cientos de especies con quienes compartimos este planeta.  

El cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y la deforestación son solo algunas de las consecuencias de esta gran crisis planetaria.  

Siembra conciencia ambiental

La gravedad de la situación es innegable: los niveles de gases de efecto invernadero han alcanzado cifras récord, con emisiones globales de dióxido de carbono que llegaron a 40.600 millones de toneladas en 2022. Los ecosistemas están siendo destruidos a un ritmo alarmante y los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes ¿lo han sentido? 

Es cierto que, a nivel global, se han tomado medidas para mitigar estos efectos. Acuerdos internacionales como el Acuerdo de París buscan reducir las emisiones de carbono y promover la sostenibilidad. También millones de personas, queriendo sumar a la solución, están adoptando prácticas más ecológicas, como la disminución en sus consumos de ropa, electrodomésticos, plásticos, el reciclaje, el uso de energías renovables.  

Ahora bien, es importante reconocer que la responsabilidad en esta crisis no es uniforme. No es igual el grado de responsabilidad de países como China, Estados Unidos e India, o de empresas multinacionales, que son los mayores emisores de gases de efecto invernadero, que la responsabilidad que pueden tener naciones como Colombia tienen una huella de carbono significativamente menor.  

Y con esto no se quiere decir que Colombia se cruce de brazos ante la crisis. Sin duda, cada acción cuenta y todos podemos ser parte de la solución… claro, para tomar acción es necesario tener consciencia y para ello es importante conocer mejor la cadena de causas y efectos de esta crisis ambiental y además tener ese sentimiento movilizador de que aún es posible un mundo mejor.  

La urgencia de una narrativa distinta 

Los medios de comunicación juegan un papel crucial en cómo percibimos y actuamos ante la crisis ambiental.  

A menudo, las noticias se centran en los “desastres naturales”, sin abordar las causas subyacentes que, en su mayoría, son resultado de actividades humanas. Esta narrativa puede llevarnos a ver a la naturaleza como “el enemigo que nos destruye”, cuando en realidad, la naturaleza está respondiendo a un agotamiento sistemático de sus recursos. 

Es esencial que los medios de comunicación construyan y difundan una narrativa más completa y precisa. Destacando, no solo los problemas y sus causas profundas, sino también las soluciones y los esfuerzos positivos que se están llevando a cabo en todo el mundo.  

El exceso de la mirada catastrófica puede causar un sentimiento de desesperanza. Esa sensación de que ya no queda nada por hacer y que el daño que la humanidad ha causado al planeta es irremediable y nos está llevando a una especie de apocalipsis, paraliza las acciones individuales y colectivas, pues, si todo está perdido, ¿para qué hacer algo? 

Cuando hablamos de la urgencia de una narrativa distinta queremos decir: primero, una narrativa completa, que nos ofrezca una mirada profunda de cómo todo está conectado, causas y consecuencias.  

Por ejemplo, la crisis de los embalses que se vivió en Colombia a principios 2024, cuando 10 de los 26 embalses del país se mantuvieron solo con el 30% de su capacidad, lo cual generó apagones y racionamientos de agua y energía en diferentes ciudades. La mayoría de los medios de comunicación la relacionaron exclusivamente con el Fenómeno del Niño (sequía).  

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