El vuelo de la libertad: cinco guacamayas vuelven a su hábitat
tras tres años de rehabilitación

El Santuario, 21 de noviembre de 2023. En los últimos días desde Cornare celebramos
la liberación de cinco guacamayas de la especie Ara ararauna (guacamaya azuliamarilla),
las cuales, después de un proceso de tres años de rehabilitación en nuestro centro de
atención y valoración, lograron superar algunas de las consecuencias más graves del tráfico
ilegal y tenencia en cautiverio, por lo que el equipo de profesionales determinó que estaban
aptas para volver a volar libres en su hábitat natural.
Estas aves recibieron atención médica, una dieta equilibrada y cuidado biológico
especializado. Además, para su recuperación se usaron enriquecimientos nutricionales y
biológicos que les permitieron rescatar algunas habilidades naturales como: vuelo,
búsqueda de alimento, exploración y socialización. Cada pequeño logro significaba un paso
más hacia la libertad.
Todo el proceso de recuperación y rehabilitación se llevó a cabo en nuestro Centro de
Atención y Valoración de Fauna Silvestre -CAV-, lugar en el que un equipo de 20 personas
entre veterinarios, biólogos, zootecnistas, cuidadores apasionados de la fauna y pasantes
de medicina veterinaria y zootecnia, dedicaron tiempo y esfuerzo a recuperar la salud física
y comportamental de estos cinco ejemplares.
El proceso biológico para rehabilitar y regresar a su hábitat natural a estos individuos constó
de varias fases, cada una con alto grado de complejidad. “Las aves tenían muchas
deficiencias en su plumaje, su crecimiento fue lento, la etapa nutricional tomó tiempo
mientras se adaptaban al cambio de alimentación, así mismo, el componente
comportamental y motriz fue largo porque incluía la recuperación de la capacidad de vuelo
a través de ejercicios de movilidad, ya que, a pesar de ser aves, no sabían volar debido al
cautiverio al que fueron sometidas”, explicó Yesica Tabares Castaño, bióloga del CAV de
Cornare.
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Luego de tres años en el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre, las
guacamayas fueron trasladadas a zona rural bastante alejada y con buena cobertura
boscosa, que cumplía con las condiciones necesarias para garantizar su regreso exitoso al
entorno natural y en el que también podrán agruparse con individuos de su misma especie.
La comunidad, parte fundamental para una liberación exitosa
En Cornare hemos entendido la importancia de sensibilizar y capacitar a las comunidades
que habitan las zonas en las que se van a realizar liberaciones de fauna silvestre. Para el
caso específico de estas cinco guacamayas, el equipo técnico estuvo durante seis meses
previos a culminar el proceso de rehabilitación, llevando a cabo un trabajo social con los
habitantes de la zona, con el propósito de sensibilizarlos, capacitarlos y acordar con ellos
el compromiso de proteger esta especie y toda la biodiversidad de su región. Este proceso
continúa también después de la liberación, por lo menos otros 5 meses más, ya que es
indispensable para monitorear el éxito de la liberación y además para afianzar el proceso
comunitario.
“Nosotros hacemos una parte del proceso de rehabilitación en el CAV, pero el componente
más fuerte se hace en el sitio de liberación. Hemos descubierto que aumenta mucho las
probabilidades de éxito de la liberación, que las comunidades conozcan que la especie se
va a liberar, el tiempo que duró y el detalle de todo el proceso, que reconozcan la
importancia de cuidar esta especie y el papel que desempeña en el ecosistema, ya que son
los habitantes de la zona quienes se encargan de hacer el monitoreo y convivir con los
individuos en su entorno natural”, manifestó Cristina Buitrago, médica veterinaria del CAV
de Cornare.
Durante este trabajo de educación entorno a la liberación de las guacamayas, se vincularon
cerca de 30 familias de 3 veredas de la zona, quienes recibieron capacitaciones grupales
por medio de las juntas de acción comunal y visitas puerta a puerta, para dejarles claro el
papel de todos para el éxito del proceso. También se realizaron jornadas de esterilización
de perros y gatos domésticos, así como sensibilización sobre su cuidado, ya que estas
especies se convierten en potencial peligro para la biodiversidad en condiciones
inadecuadas de manejo, especialmente en estas zonas tan alejadas del casco urbano.
Guillermo León Giraldo Usme, habitante del municipio de San Rafael, quien participó de las
jornadas de capacitación y acompañó la liberación de este grupo de guacamayas, aseguró
que “la idea de nosotros como comunidad es que si acercan por ahí no alimentarlas,
ahuyentarlas y concientizar a la gente que no las agarre para llevarlas para la casa. En esta
zona empezaron a venir mucho las loras y guacamayas, especialmente cuando hay pepa
de las palmas”.
Esta liberación se convierte en un logro importante en los esfuerzos de conservación de la
vida silvestre y resalta nuestro compromiso hacia la preservación de las especies
vulnerables, ya que, si bien las guacamayas a nivel global están en preocupación menor de
amenaza, en Colombia están en mayor riesgo debido al tráfico ilegal.

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