Santa Teresa de Jesús, primera mujer nombrada Doctora de la Iglesia. Octubre 12 su fiesta


Por Redacción Central

15 de octubre de 2023 / 12:01 AM

Cada 15 de octubre, la Iglesia Católica celebra la fiesta de Santa Teresa de Ávila, Virgen y Doctora de la Iglesia (1515-1582); fundadora de la Orden de las Carmelitas Descalzas y reformadora de la vida religiosa. En virtud al nombre que adoptó al consagrarse, también se le conoce como Santa Teresa de Jesús.

Esta valiente mujer impulsó una de las reformas más impresionantes de la historia de las órdenes religiosas: la reforma del Carmelo. Mística y escritora de ascendencia judía es reconocida tanto por su contribución a la espiritualidad católica como a las letras españolas.

Solo Dios basta

“Nada te turbe, 
nada te espante, 
todo se pasa, 
Dios no se muda, 
la paciencia todo lo alcanza; 
quien a Dios tiene nada le falta: 
solo Dios basta”.

Estas líneas pertenecen a uno de los poemas de Teresa: de alguna manera, síntesis acabada de la densidad de su obra -todo un itinerario espiritual-, fruto de su profundo amor por el Señor. “Nada te turbe” puede contarse entre las más hermosas plegarias que existen, y es oración de uso común para muchísimos católicos.

Dada su santidad y sus dotes teológicos, Teresa ostenta la condición de ser la primera mujer declarada ‘Doctora de la Iglesia’. Y puede decirse, sin caer en exceso alguno, que fue ella la gran reformadora del siglo XVI.

Ávila

Santa Teresa nació en Ávila (España) el 28 de marzo de 1515. Su nombre completo fue Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, aunque se hizo llamar generalmente ‘Teresa de Ahumada’.

A los 18 años ingresó al Carmelo. Y muchos años después, a los 45, buscando responder a las gracias extraordinarias que recibía del Señor, emprendió la reforma de su propia Orden. Teresa de Jesús, como empezó a hacerse llamar, estaba llena de ansias de una auténtica renovación que recuperara el espíritu original del Carmelo, en buena parte perdido por esos años. Los monasterios carmelitas se hallaban, en su mayoría, contagiados de cierto aburguesamiento, y lejos de estar sometidos al mandato de Cristo, sus puertas y ventanas dejaron pasar vientos mundanos que soplaron por pasadizos y celdas, apoderándose de muchos corazones.

Así, apoyada en otro exponente máximo de la mística española, San Juan de la Cruz, amigo y director espiritual, Teresa dio inicio a la reforma carmelitana. 

Al Monte Carmelo, a pie descalzo

A pesar de las incomprensiones, el rechazo inmediato de muchos, las habladurías y las falsas acusaciones -algo que llevaría a la santa a comparecer ante la Inquisición-, Teresa no se detuvo en el proyecto que el Señor le había encomendado.

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