
La carrera La 45 en la Comuna 3 Manrique – Medellín- uno de los lugares más emblemáticos de la capital antioqueña por su tradición tanguera, es también uno de los puntos más difíciles en materia de movilidad.
Los habitantes de Manrique manifiestan su preocupación pues los accidentes de tránsito son constantes y rara vez agentes de tránsito o funcionarios de la Secretaría de Movilidad de Medellín, hacen presencia en el lugar para hacerle frente a la problemática.
“Todos los días se ven los accidentes aquí en La 45, y el problema se pone más caótico los fines de semana donde las motocicletas invaden el carril y lo transforman en parqueaderos por el incremento de bares y discotecas en el sector que frecuentan”. Dice El Señor Iván Chamorro, habitante del sector.
Por todo el centro se desplazan los buses del Metroplús, que allí tiene cuatro estaciones, una llamada Gardel. Pero, las motos aparecen por todas partes a grandes velocidades, como avispas sin respetar los semáforos en rojo, que obliga a parar y verde para peatones y se atraviesan en una vía que, se supone fue diseñada y hecha solo para el Metroplús. Cómo será que hay motociclistas y moteros que les pitan a los buses del Metroplús para que se muevan. Recordemos otro dato: una moto estuvo involucrada en la mayoría de los 100 accidentes de tránsito ocurridos en La 45 en el primer semestre de este año 2022, según informe de la Secretaría de Movilidad.
Así que más veloz que nunca, La 45 sigue en su función de siempre: eje referencial de Manrique. Una avenida viva, llena de ofertas y trajines; y, transeúntes, sobre todo al caer de la tarde cuando sus aceras se congestionan de gente que vienen o van para el trabajo, el estudio y los niños y jóvenes para sus colegios o universidades y de regreso a sus casas.
La situación de movilidad es más caótica en las noches de viernes, sábados y domingos, pero la cosa se va notando desde el mismo jueves en el recorrido o tramo de cuatro cuadras: De la calle 69 a la 72, donde se apiñan discotecas, tabernas y venteros de calle. Este tramo se convirtió de la noche a la mañana en la zona rosa de un sector residencial de grandes innovaciones en sus construcciones y servicios de entretenimiento y ocio siendo apetecido ahora por nuevos negociantes de casas y locales.
Va llegando la noche y empieza a llenarse de gentes y motos cuando el Metroplús termina sus operaciones y deja libre el espacio para la rumba y las velocidades de las motos cuyo conductor lleva una chica encaramada atrás… hay hasta motos que avanzan en una sola llanta y el bramido de sus motores como caballos relinchando en una pista de competencia.
Es preocupante porque la situación no mejora, y al paso de los días es peor el tema porque la malla vial de las cuadras no soporta tanta demanda de parqueaderos y para colmo de males, con el deslizamiento de tierra al frente de la estación Palos Verdes, el tránsito fue obligado a tomar el carril privilegiado del Metroplús y girar a la derecha para subir o bajar esta empinada calle 69 (conocida históricamente Calle Italia) sin respetar las pocas aceras residenciales que aún quedan y fueron convertidas es escalas de cemento para el peligro de niños Y adultos mayores en su mayoría.
Los habitantes del sector y de cuadras cercanas están preocupados porque la situación con el paso de los días es más compleja, crítica, ruidosa e insegura, afectó el medio ambiente, la tranquilidad familiar, el humo, el ruido, altos volúmenes de distintas músicas al mismo tiempo afecta a diario la calidad de vida humana y animal de compañía; muchos de ellos han puesto sus casas en venta, algunos negocios se cerraron o cambiaron su razón social y hasta bancos se fueron del sector.