Por, Sr. Manuel Giraldo Barrera. (Columnista bíblico)
Lucas 9, 28-36: «Este es mi Hijo el amado. ¡Escúchenlo!
Queridas hermanas y hermanos: Para la tradición apocalíptica judía los acontecimientos de la historia no quedan en el olvido; las acciones a favor o en contra de la vida se anotan en un libro que está en la presencia de Dios; Él es quien juzga el proceder humano, buscando por todos los medios corregir y liberar. Aquí se refleja el ansia más profunda de justicia de los pueblos oprimidos y olvidados, que se ven vulnerables ante los abusos y sin recursos para cambiar su suerte desventurada. Al paso de las generaciones, hemos de ir fraguando la idea del reino de Dios, experiencia que impulsó a Jesús a transformar las relaciones humanas. Transfigurarse significó para Jesús fortalecer sus convicciones y su entrega. En nuestra vida y comunidades necesitamos transfigurar la mentalidad materialista por una más solidaria. Es momento de preguntarnos por nuestro ideal de vida: ¿Qué nos impulsa en la vida? ¿El deseo de acumular o de hacer el bien? ¿Qué podemos hacer para impulsar acciones de justicia y paz?
Un feliz sábado en nuestro amado Maestro Jesucristo.
