Por, Manuel Giraldo Barrera
Mateo 9, 18-26: “ Jesús se volvió, y al verla le dijo: «¡Animo, hija! Tu fe te ha curado”.
Queridas hermanas y hermanos: Uno de los problemas del pueblo de Israel siempre fue su inconstancia e infidelidad, debilidades que no le permitían comprometerse en el amor verdadero con su Dios. Dios, quien es el eterno enamorado de su creación, queriendo unirse en alianza con su pueblo, terminaba abandonado por otros “amores”, otros “dioses”. La experiencia de la fe en muchos espacios religiosos ha quedado reducida a prácticas cultuales que no permiten vivir a profundidad ese encuentro de amor en reciprocidad. Por eso hoy es tan fácil y tan frecuente que la gente viva insatisfecha en su vivencia cristiana porque ésta parece no sostenerla en sus anhelos más hondos de realización. Necesitamos promover, como creyentes, encuentros de cercanía y compasión que alivien a quienes están rotos por el abandono y la desigualdad social. ¿Estaremos dispuestos como Jesús a tener entrañas de misericordia para con el dolor humano? Dos mujeres sufrientes, una adulta y una joven, son la expresión de un mundo enfermo y agonizante que necesita alivio. ¡Actuemos con fe y convicción, seguros de que nuestros gestos humanitarios pueden ayudar a salvar muchas vidas.
Un feliz lunes en nuestro amado Maestro Jesucristo
