Por, Manuel Giraldo Barrera
Junio 6
Mateo 5, 1-12: “En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar enseñándoles…”
Queridas hermanas y hermanos: En las Bienaventuranzas vemos que Jesús no es un predicador que anuncia mirando solamente a Dios que lo envió; también sabe mirar a las personas concretas: enfermos, oprimidos, pobres, prostitutas, sufrientes. De igual forma, escuchando a Dios, sabe atender la voz de las personas que se dirigen a Él con invocaciones, lamentos y preguntas. Surge entonces la pregunta: ¿Por qué son bienaventurados los sin ventura? El término “bienaventurado” no es un adjetivo; es un sustantivo propio dirigido a quienes les ha sido negada la felicidad, la plenitud, la conciencia, la alegría en un sistema injusto. Por ello se convierten en los primeros destinatarios de la misión en la comunidad de vida fundada por Jesús. No debemos pensar que se trata de una oferta para la eternidad, porque es aquí y ahora. Se trata de un espacio comunitario donde estamos invitados a dar sentido a nuestra existencia, donándola. Como los que seguían a Jesús, hoy, nosotros, sedientos de felicidad verdadera podemos preguntarnos ¿dónde creemos que está el verdadero sentido de la vida cristiana?
Un feliz lunes en nuestro amado Maestro Jesucristo.