Por, Manuel Giraldo B.
JUNIO 7
Mateo 5, 13-16: “En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra…….. Vosotros sois la luz del mundo”.
Queridas hermanas y hermanos: El evangelio de hoy está situado inmediatamente después de las Bienaventuranzas. Jesús utiliza dos imágenes –la sal y la luz– centradas en la identidad de los discípulos, introducida por la fórmula “ustedes son… (» (5,13.14), que resalta el aquí y ahora. No se trata de “tener que ser” en el futuro sino de redescubrir quiénes en realidad somos y cuál es nuestra misión en el mundo. Somos nosotros, esa sal y esa luz, quienes podemos dar sabor e iluminar tanta realidad insípida y en tinieblas. Cuando somos signos visibles, generando cambios concretos, inauguramos ese mundo alternativo basado en los valores del Evangelio. Cuando el servicio desinteresado hacia los más necesitados y excluidos es parte de nuestra vida y nos esforzamos en defender toda causa justa, hacemos que crezca la esperanza y que venga el Reino de Dios. Somos sal y luz cuando, en “complicidad “con el Espíritu, denunciamos todo proyecto de muerte y no tenemos miedo a perder poder y privilegios.
Preguntémonos: ¿Qué cambios concretos nos hacen ser sal y luz para nosotros mismos, para nuestra familia y para nuestra comunidad? ¡Comprometámonos!
Un feliz martes en nuestro amado Maestro Jesucristo.