Por, Manuel Giraldo Barrera
Juan 10, 22-30: “Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente.» Jesús les respondió: «Os lo he dicho, y no creéis…”
Queridas hermanas y hermanos: La pregunta de los judíos a Jesús es tendenciosa: si responde afirmativamente, lo acusan de blasfemo; si lo niega, desdice de su identidad y misión. Por eso, invita a los judíos a mirar las obras que ha hecho, las cuales revelarán su labor mesiánica. Lamentablemente, hoy, las palabras están perdiendo valor y credibilidad: hay tantos líderes políticos, religiosos y sociales hablando, prometiendo e incumpliendo que ya no les creemos. Necesitamos ser testigos que demostremos con hechos concretos el involucramiento y compromiso con el amor. De hecho, la vida de los profetas, mártires y santos es la que habla por ellos: por eso son referentes para la comunidad. Si lográramos callarnos un poco pero hacer más, nuestra vida y acciones revelarían quiénes somos. El mundo sería un poco mejor, habría más confianza y credibilidad, si viviéramos lo que predicamos. Dice la Biblia que la palabra, el dabar, se realiza luego de pronunciada: aprendamos a hablar después de actuar, para no dejar en suspenso una palabra que no sabemos si lograremos realizarla. ¡Seamos siempre personas de Palabra!
Un feliz martes en nuestro amado Maestro Jesucristo.