Por, Manuel Giraldo Barrera
Fechado a sábado 30 de abril de 2022
Juan 6, 16-21: “vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el lago, y se asustaron. Pero él les dijo: «Soy yo, no temáis.»
Queridas hermanas y hermanos: Jesús, como nuevo Moisés, es enviado por Dios para darle libertad al pueblo y conducirlo por el desierto hasta la tierra prometida. Con este paralelismo, el evangelista Juan lanza un claro mensaje a su comunidad, que vive profundos conflictos: están camino de su liberación, como el pueblo de Israel en tiempos de Moisés. No hay hambre que pueda comprometer este camino, ni mar que no pueda ser superado: la presencia de Moisés, antiguamente, y de Jesús, ahora, son garantías de que las dificultades no detendrán el proceso de liberación. Hoy también enfrentamos dificultades de todo tipo: injusticias sociales, perjuicios, racismo, indiferencia, guerras, corrupción, violencias, exclusiones, asesinatos indiscriminados etc. Parece que el mal habla más alto que el bien y que la acción de nosotros los cristianos es insuficiente o débil. La fe nos tiene que llevar a afrontar los vientos contrarios con paciencia y firmeza. Dios siempre va a nuestro lado y nos salva en las dificultades, no sin ellas. Creer eso revigorizará nuestros pasos. ¡Oremos para ser valientes testigos y servidores!
Preguntémonos: ¿Cuál es la firmeza de nuestra fe? ¿Creemos en Jesús y le creemos a Jesús?
Un feliz sábado en nuestro amado Maestro Jesucristo.