Por, Manuel Giraldo Barrera.
Lunes 25 de abril
Marcos 16, 15-20: “En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”.
Queridas hermanas y hermanos: Con la Resurrección y la subida al cielo Jesús de Nazaret termina su misión terrena. Y Él mismo ha pedido a la comunidad discipular ser continuadora de su causa. Por eso, el evangelista Marcos finaliza su evangelio con el mandato misionero a los Once apóstoles. Este mandato consiste en anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, que será acompañado por las mismas señales que realizaba Jesús: curaciones, expulsión de demonios, y otros prodigios que comprueban la presencia providente de Dios que siempre nos guía y acompaña. De hecho, la misión consiste justamente en restablecer a la humanidad herida y abatida: es una inyección de vida nueva que transforma a las personas, abre los corazones cerrados y permite entrever otra realidad, de justicia y misericordia, solidaridad y fraternidad. No hay más tiempo; si no reencontramos las fuerzas para cambiar nuestras vidas, como exhorta Pedro en la primera Lectura, Dios no podrá hacer llevaderas nuestras preocupaciones y será difícil tener el vigor suficiente para luchar contra las fuerzas que se oponen a la Vida. Pensemos que a la vez que evangelizamos nos vamos humanizando cada vez más.
Preguntémonos hoy: ¿Estamos dispuestos en cualquier ámbito donde se desarrolle nuestra vida a seguir el mandato de Jesús?
Un feliz lunes en nuestro amado Maestro Jesucristo.