JUEVES abril 21 de 2022
Por, Manuel Giraldo Barrera.
Lucas 24,35-48: “Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día”.
Queridas hermanas y hermanos: Jesús es el centro de nuestra fe y Pedro nos lo recuerda. La centralidad de nuestra vida cristiana se encuentra en Jesús, quien es vencedor del pecado y de la muerte por la acción del Espíritu de Dios. En Jesús se le ha devuelto la salud al paralítico y se ha dado su incorporación a la comunidad. Así nos introduce la primera lectura en la principal misión de nuestras comunidades: el “testimonio” de liberación y dignificación que consigue el encuentro con el Resucitado. Su presencia viva y actuante en cada uno de quienes nos llamamos creyentes se convierte en Buena Noticia de transformación y reconciliación. Ser testimonio nos invita a ser continuadores de su causa: ofrecer la vida, perdonar, curar, sanar, compartir y amar. El proceso es muy simple: conocerlo y enamorarnos de Jesús y su propuesta de vida nueva. Ser comunidad celebrando que se puede vivir de otra manera, lejos del poder y la violencia, sin acomodarnos o resignarnos, generando hábitos pascuales que nos hagan cuidar de la vida integralmente y no sólo en materia espiritual, sino teniendo en cuenta también la parte material de la cotidianidad.
Preguntémonos hoy: ¿Con qué gestos y actitudes acompañamos a nuestros hermanos más necesitados en el cuidado de su vida?
Un feliz jueves en nuestro amado Maestro Jesucristo Resucitado.