Por, Manuel Giraldo Barrera
Juan 7, 40-53: “En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían: «Éste es de verdad el profeta.» Otros decían: «Éste es el Mesías.» Pero otros decían: «¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?”
Queridas hermanas y hermanos: Mientras las autoridades quieren apresar a Jesús y condenarlo, la gente humilde y sencilla, los más pobres y necesitados están escuchándolo y gozando sus palabras. La razón del odio de las autoridades y de los poderosos es su condición humilde y pobre. ¿Cómo se le ocurre al pueblo pensar que el “Mesías” saldría de Galilea? Hay conflicto de intereses entre la gente. El origen humilde de Jesús es objeto de discusión pues esperan a un Mesías de condición excepcional y angélico, casi divino; en cambio, Jesús es descendiente “indirecto” de David y originario de Belén, según Juan. Pero el querer de Dios es otro: sondea el corazón y las entrañas (Jer 17,10). El mundo se fija en los apellidos, títulos y raza, despreciando a los empobrecidos, humildes y desconocidos ya que no son dignos de las promesas de Dios. Jesús proclama un mundo al revés en la comunidad discipular: los empobrecidos y humildes son los verdaderos herederos de sus promesas, son los primeros y más importantes en el Reino que Él ha venido a instaurar; Dios ha encomendado la causa de los más necesitados a Jesús.
Preguntémonos: ¿Qué imagen tengo yo de Dios? ¿Qué lugar ocupan los últimos en nuestra vida?
Un feliz sábado en nuestro amado Maestro Jesucristo.