Red Lindos Mensajes-Corpolaicos

Por, Manuel Giraldo Barrera

Juan 8,1-11: “… y le preguntó Jesús: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?» Ella contestó: «Ninguno, Señor.» Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.»
Queridas hermanas y hermanos: En el evangelio de hoy de la mujer sorprendida en adulterio, Jesús hace cumplir la ley de manera justa, enfrentando a los acusadores de una mujer pecadora. Él alegra y salva la vida de esta mujer cumpliéndole sus sueños de ser amada por alguien y liberada de sus ataduras. Es muy simple: por encima de la ley y los juicios morales, están las personas y las situaciones concretas de su pecado e historia. La palabra de Jesús siempre es Buena Nueva, no sólo para la mujer a quien evidentemente le llegan el perdón y la paz, sino también para el pueblo acostumbrado a ser objeto de juicios y condenas. Vivimos en sociedades y comunidades dizque cristianas propensas a juzgar y señalar las faltas que otros cometen, somos expertos en buscar culpables. Esta cuaresma es el momento de volver el juicio hacia nosotros mismos y enfrentarnos a nuestro pecado y a nuestra propia fragilidad: sólo Jesús puede dignificarnos y capacitarnos para dignificar a quien nos rodea. Nos llama a aliviar y a compartir del agua viva a tanta persona sedienta en los desiertos del mundo y en nuestro país. Hoy, en lugar de apagar la sed de miles de seres humanos, se acaparan las fuentes de agua, y se piensa egoístamente.
Preguntémonos hoy: ¿Cómo podemos aliviar la vida de tantas personas necesitadas? ¿Cómo podemos dejar el feo vicio de juzgar?
Un feliz domingo en nuestro amado Maestro Jesucristo.

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