Por, Manuel Giraldo Barrera ( Columnista Carfoz)
Mateo 21, 33-43.45-46: “Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: «Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia.» Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Queridas hermanas y hermanas: El Evangelio de hoy pone en cuestión el proceder injusto de muchas personas que son capaces de vender y traicionar a su misma gente. La parábola presenta el contraste existente entre los cuidados y dedicación de Dios, representado por el hacendado hacia su viña, es decir, su pueblo y la malversación y traición que hacen los dirigentes de Israel (los arrendatarios). Pone en evidencia la corrupción de quienes emplean los dones únicamente para beneficiarse egoístamente y no para servir al pueblo; es una dura advertencia de cómo el poder de dominar y someter, echa por la borda los planes de vida plena para toda persona. Somos responsables de que el Reino de Dios se realice o no en nosotros y en quienes nos rodean. Los dones que hemos recibido de Dios que son su gracia, el Evangelio, la persona y Espíritu de Jesús deben producir frutos que nos ayuden a practicar la justicia, el amor solidario, la fraternidad, y la entrega al servicio de la vida, la nuestra y la de los demás so pena de ser despojados de ellos.
Preguntémonos nosotros hoy: ¿Somos defensores de la Vida o atentamos contra la vida?
Un feliz viernes en nuestro amado Maestro Jesucristo.