Por, Manuel Giraldo Barrera.
Mateo 23.1-12: “Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen”.
Queridas hermanas y hermanos: Siempre es más fácil “decir” que “hacer” y, sobre todo, si se trata de que los otros hagan. También la práctica religiosa está expuesta a esta contradicción. Jesús nos pone alertas sobre la desorientación y descrédito que causa tal actitud y nos invita a discernir con madurez, sin buscar excusas; hacer lo que se debe sin querer justificarnos en las inconsistencias de los otros para lo contrario. Los riesgos de esas incoherencias se minimizan mientras la comunidad discipular sea fiel a los dos pilares que Jesús señaló como esenciales: la fraternidad y el servicio. El modelo de nueva comunidad-humanidad que Jesús nos propone construir es, ante todo, el de una comunidad de hermanas y hermanos que se sirven generosamente; no podemos darle lugar a las jerarquías eclesiales que desde el poder y con aires de superioridad buscan ser servidas; nuestras comunidades deben ser espacios donde sea la persona pequeña, menor y humilde, quien oriente qué decir, qué hacer y cómo hacerlo.
Preguntémonos: ¿Cómo estamos definiendo nosotros nuestro ser y quehacer? ¿A favor de nosotros o de los más necesitados?
Un feliz martes en nuestro amado Maestro Jesucristo.