Por, Manuel Giraldo Barrera : Columnista Carfoz. Medellín-Colombia
Mateo 6, 1-6.16-18: “Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.»
Queridas hermanas y hermanos: Con las secuelas aun presentes de la cuarentena del COVID-19, que puso en confinamiento a todo el planeta y desató una crisis global sin precedentes, que evidenció la fragilidad de un modelo social y económico insostenible, por atentar contra la vida de las personas y del planeta, iniciamos hoy “Miércoles de Ceniza” nuevamente otra Cuarentena, la que nos invita a volver a una práctica religiosa con corazón y desde el corazón, que no se quede en apariencias o sentimentalismos personales estériles, que vaya más allá de las acciones litúrgicas, cultuales y religiosas, que solamente satisfacen nuestros egos e inclinaciones personales, pero no comprometen la vida en una auténtica justicia que transforme la realidad tan sufrida y abyecta de nuestros pueblos. Hagamos que iluminadas desde la Palabra, la oración, el ayuno y la limosna cuaresmales, nos ayuden a salir de nosotros mismos, poniéndonos en camino hacia el prójimo necesitado y herido, como Comunidad samaritana y en salida, humanizándonos y, de paso, como Jesús, humanizando la religión y la vida.
¿Será que aceptamos este desafío? Demostrémoslo.
Que tengamos un “Miércoles de Ceniza” en ayuno, abstinencia y mucha oración.