Por: Manuel Giraldo Barrera, Corpolaicos, Manrique Oriental Medellín
Marcos 9, 2-13: “En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos”.
Queridas hermanas y hermanos: Hoy el Apóstol Santiago nos invita a cuidar “la lengua” a la hora de hablar. Es cierto que con la lengua bendecimos a Dios, pero también maldecimos a los demás, sembrando odio, envidia, codicia, es decir, todo tipo de divisiones que se puedan generar en la familia o en la comunidad, en el ámbito religioso, político y económico. La lengua, así como es un miembro importante en el cuerpo humano, también se convierte en un arma mortal; por eso, la llamada de atención está en frenarla, domarla, darle el uso adecuado. Según el evangelista Marcos, Jesús, una vez que se transfiguró delante de Pedro, Santiago y Juan –«su ropa se volvió de una blancura resplandeciente»–los invitó a seguir adelante portando aquella fuerza transformadora de lo vivido, hay que “resucitar de entre los muertos” o sea que la propuesta que hace Jesús es no quedarse en las mismas actitudes o modos de vivir que deshumanizan y destruyen a los demás, sino ser ejemplos vivos de la gracia de Dios.
Preguntémonos hoy: ¿Me siento con la decisión y firmeza necesaria de generar diálogos fraternos en mi familia y comunidad? ¿Dejo que la gracia de Dios me transforme y así pueda ser transformador de los demás?.
Un feliz sábado en nuestro amado Maestro Jesucristo.