La Piedra. Pág.2
Envigado Septiembre 2018 Año 20 No. 214
¡El dibujante de rostros!
Es un tipo humano, no cultivado
en las Facultades
de Arquitectura o Escuelas
de Arte y Diseño. Desde
sus primeros años de vida
escolar sintió el “bofetazo”
de las matemáticas, del cual
solo se repuso en el refugio
gozoso de dibujar a sus compañeros,
quienes atentos y en
silencio atendían la explicación
de resolver un problema
de regla de tres, o la división
de números decimales.
Aquella aula fue el laboratorio
de práctica que direcciono
el rumbo de su
vida: aquellas posturas,
diversos registros con luz,
con sombras, ángulos, imperfecciones
anatómicas,
manifestaciones emocionales
le condujeron a educar
el sentido de la perfección
visual. “Yo los dibujaba y
ellos a cambio me hacían
las tareas y ejercicios de
aritmética, porque las otras
materias si me gustaban” y
las nombra ordenadamente
palpando cada dedo
de su mano izquierda: Español,
Sociales, Historia y
Ciencias.
Es el Retratista o Dibujante
de Rostros quien a esta
hora, al igual que sus colegas
en los bulevares y
tradicionales calles de las
principales ciudades del
mundo, son objeto de atención
y admiración en su labor
artística de dibujar a
una persona en presencia
física, o por medio de una
fotografía.
En Envigado se destaca Fabio
León Jaramillo Casas
quien, en la mañana da
clase de dibujo en la Biblioteca
José Félix de Restrepo
que ha acogido y valorado
su actividad artística
y después del mediodía,
se ubica en la esquina de
la Carrera 42 con calle
36 a una cuadra del Parque
Principal. Allí inclinado,
apoyándose sobre sus
piernas, sostiene una tabla
que resiste la presión y movilidad
de su mágico lápiz
mientras va emergiendo en
el papel el rostro de un anciano
despertando la admiración
de los transeúntes
quienes se arremolinan,
unos por curiosidad de saber
el motivo del corrillo,
otro pregunta por el costo
y una joven madre promete
regresar con la foto de su
hijito. Se pueden apreciar
varios dibujos por entregar
de niños y de otros que
también fueron niños.
Ante el asedio de preguntas
a la vez, se reincorpora
y explica: “Lo primero es
analizar (en este caso) la fotografía.
No puedo dibujar
lo no analizado, leer el rostro,
atento a los espacios de
vacío, contornos amorfos,
simetría anatómica, ser muy
fisonomista y así coordinar
percepción – mente – mano.
Esta técnica me satisface y
es hasta divertida, sin dejar
de ser un ejercicio intelectual.
Lo mejor para aprender
a dibujar rostros es dibujar
rostros y mi máxima
satisfacción es ¡que la gente
sienta que si es ella!”.
¡Andáte pa´ Envigado a dibujar!
Fue la sugerencia que
le propuso un amigo y que
lo tiene desde hace cinco
años ejerciendo su arte entre
una ciudadanía a la cual
se refiere como de alto nivel
cívico y cultural.
Él es Fabio León Jaramillo
Casas, ¡el dibujante de
rostros!